A partir del próximo 1 de abril de 2025 entra en vigor una reforma profunda de
la jubilación activa, dirigida a mejorar la compatibilidad entre el cobro de la
pensión de jubilación y la realización de actividad laboral.
Las novedades más relevantes eliminan requisitos de carrera de cotización
(suprime la exigencia de haber cotizado más de 36 años y medio para acceder
a la jubilación activa, de modo que basta con cumplir el periodo mínimo legal
de 15 años cotizados), amplían los porcentajes de pensión compatibles en
función de los años de demora y permiten simultanear incentivos de la
jubilación demorada con la activa.
Este cambio persigue, además, un enfoque de género y la ampliación de
acceso a colectivos con historiales más cortos o interrumpidos de cotización
(contribuyendo a reducir la brecha de género en pensiones), así como
incentivos para autónomos que contraten trabajadores. A continuación, un
breve recorrido por sus principales aspectos.
Aarón Cheung Gallardo.

